
El párroco de Ponga, Rubén Pulido, ha invitado a un grupo de familias madrileñas para que le ayuden a reparar las iglesias parroquiales.
Este sacerdote asturiano tiene cerca de treinta iglesias que atender y algunas están en mal estado porque la mayoría de la gente es mayor y no tienen medios para arreglar sus iglesias.
Lo noticioso del caso es que mientras los maridos, los hijos, y todo el personal masculino trabaja en la reforma de los tejados, paredes y campanarios, un grupo de mujeres, todas ellas universitarias informatizan todos los libros de las parroquias de Ponga y Amieva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario