
Periodista digital nos cuenta que en la región italiana de Molise, en la costa del Adriático, el sábado pasado inauguraron una iglesia hinchable, gestionada por sacerdotes, religiosas y voluntarios, para atraer a los bañistas, y contarles que Dios no está de vacaciones.
Una chica llamada Chiara Facci, que pertenece a la asociación Sentinelli del Mattino, es la responsable de esta idea para que Dios siga presente en la vida de los veraneantes. La Iglesia tiene 30 metros de largo, todos los días se celebre en ella la eucaristía, y por la noche se realizan encuentros de oración y de ecumenismo, al estilo de Taizé.
(Con la colaboración de Periodista Digital)

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