
«Compórtense los obispos en medio de los suyos como los que sirven, verdaderos padres, que se distinguen por el espíritu de amor y preocupación para con todos», se lee en el decreto conciliar «Christus Dominus» sobre el ministerio pastoral de los obispos. Y uno piensa en monseñor Carlos Osoro Sierra, arzobispo, reconocido por su infatigable entrega a la porción del pueblo de Dios que se le ha confiado en Asturias. Osoro celebró el sábado dos bodas en Gijón; misa en la Catedral ovetense, en la víspera de San Mateo, y aun acudió al teatro Campoamor a la ópera «Diálogos de Carmelitas». Consta que el Arzobispo trata de mostrar la solicitud de la Iglesia para con todos los hombres, «teniendo un cuidado especial de los pobres y de los débiles», como tiene encomendado por el concilio. Y encuentra tiempo para todos. Pero a ese ritmo, que Dios le conceda salud de cuerpo y alma.
(Artículo de Fernando Canellada sobre el arzobispo, Carlos Osoro)

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