
Silverio Cerra, sacerdote y profesor de la Escuela de Magisterio de la Iglesia Padre Enrique de Ossó, recordó ayer minutos antes de dirigirse a un auditorio que hizo guardia hasta en los pasillos del salón de actos del palacio de Valdecarzana, abarrotado de público, que la cruz ejemplifica el dolor y la superación en la cultura cristiana.
«Con la resurección se vence el dolor y triunfa la vida. Claro que esto sólo cabe en la teología cristiana. Dentro de un panteísmo no tiene sentido, incluso dentro del islamismo. Alá es absorbente. El hombre no tiene libertad frente a Alá.
Sin embargo, en el cristianismo, Dios te crea libre, entonces uno puede pensar el dolor y reflexionar sobre ello. El dolor es una constante de la vida, inicialmente se veía como un castigo pero finalmente tiene el valor de la redención».
(Con la colaboración de la NE)

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