
La iglesia de San Isidoro cerró ayer el triduo en honor de la Virgen de los Dolores con una misa presidida por el obispo auxiliar, Raúl Berzosa, y acompañada por las voces de la Escolanía de San Salvador.
La imagen de la Dolorosa procesionó por el interior de la iglesia y fue trasladada desde el altar mayor hasta su camarín.

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