
El obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora, presidió la misa mayor, presentando en su homilía a la Bien Aparecida «como símbolo de la esperanza y de alegría para seguir a su hijo Jesucristo». Destacó que este año se cumplían los cien años de presencia trinitaria en Ampuero, «los guardianes blancos que protegen a La Aparecida», así como la inauguración de las tres nuevas campanas del santuario. Dio un mensaje de esperanza ante las dificultades económicas y de esperanza a los jóvenes, que son, según dijo, «los centinelas del mañana y la promesa del futuro» de cara a una sociedad «sana y a una iglesia viva».
Tras la misa, asistió atento a la ofrenda de bailes que realizó el grupo de danzas y picayos Nuestra Señora de Covadonga, de Torrelavega. Pese a que muchos fieles alcanzaron el Santuario de la Bien Aparecida en coche particular o en autobús, también hubo muchos peregrinos que lo hicieron a pie. Así, por ejemplo, desde Castro Urdiales llegaron al menos doscientas personas andando y un número incontable hicieron lo mismo desde Laredo, Colindres, Ampuero, Ramales, Bárcena de Cicero, Santoña o todos los pueblos de los alrededores.
(Con la colaboración del Diario Montañés)

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