
Ososo ha visitado esta mañana las obras en compañía del director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno; del rector de la basílica, Julián Francisco Herrojo, y de la directora de la restauración, Rosa Tera.
El arzobispo ha destacado la importancia de la recuperación de las obras de arte y de la basílica, como el templo católico más antiguo de Gijón, que ha sido construido entre los años 1918 y 1922.
El proyecto de rehabilitación del edificio, diseñado por el arquitecto catalán, discípulo de Gaudí, Joan Rubio i Bellver, se viene desarrollando desde hace varios años a raíz de haber detectado fallos estructurales de importancia.
La restauración de las pinturas murales y la instalación de iluminación se financia con una aportación de la Fundación caja Madrid de 419.000 euros a la que se han sumado otros 290.000 euros en donaciones particulares.
El superávit del presupuesto conseguido por las donaciones particulares permitirá recuperar seis imágenes de la fachada y una cruz que habían desaparecido, según ha informado el rector de la Basílica.
Las obras realizadas en la estructura han permitido estabilizar el edificio y reparar la cubierta, por lo que ahora los trabajos se centran en la rehabilitación y limpieza del interior, que ha sido decorado integralmente con pinturas murales realizadas entre 1922 y 1924 por los hermanos Inmenkamp.
Las imágenes están relacionadas con el modernismo alemán y ocupan una superficie equivalente a la de la capilla sixtina, convirtiendo este templo en el mayor patrimonio artístico eclesial de Asturias por volumen pictórico.
Los hermanos Inmenkamp eran artistas alemanes de prestigio en Europa y su obra en el ábside de la basílica de Gijón es un espectacular fresco que representa el triunfo de los justos en el Juicio Final y la Gloria de Cristo.
La mayor parte de las pinturas se encontraban deterioradas por la humedad y la acción de agentes atmosféricos y químicos que empañaron el colorido original, según ha explicado hoy la directora de la restauración en una rueda de prensa.
Las principales alteraciones fueron ocasionadas por antiguas filtraciones de agua procedentes de las cubiertas que provocaron la aparición de manchas, sales y desprendimientos de tintes, y al ennegrecimiento general a consecuencia de un incendio en los años 30 del siglo pasado.

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