
La misa de San Mateo fue multitudinaria, con las naves repletas de personas que seguían la celebración, unas con devoción religiosa y otras con la curiosidad del turista. Incluso hubo quien aprovechó para tomar algunas fotos durante la bendición con el Santo Sudario. A pesar de la aglomeración, la misa se seguía con detalle a través de cuatro grandes pantallas instaladas, por primera vez en San Mateo, a los lados de la nave central. En las naves laterales se colocaron sillas auxiliares y aun así había gente sentada en el suelo.
«¿Qué historia podríamos relatar de Asturias y de Oviedo sin la fe cristiana?», planteó ayer Carlos Osoro a los centenares de fieles congregados a mediodía en la Catedral durante la misa solemne de San Mateo. Alrededor de la ceremonia religiosa, concelebrada por un veintena de sacerdotes, se repitieron tradiciones populares como las «paxarinas», así como otras más ligadas a la liturgia: el reparto de agua de la hidria, la bendición con el Santo Sudario y el miserere.
En su homilía, el Arzobispo aludió brevemente a las cruces de Oviedo, cuyos aniversarios se conmemoran este año, y a la Virgen de Covadonga. A cuenta de las primeras señaló que «la Cruz manifiesta la fórmula perfecta de la vida verdadera» y añadió que «nos hace ver en el otro a Dios mismo». A la Santina le rogó ayuda para «vivir cada día y con más fuerza las raíces cristianas de Asturias y de Europa».
(Con la colaboración de la NE)

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