
Raúl Berzosa, obispo auxiliar de Oviedo, fue el encargado de abrir estos festejos con la lectura de su pregón, en una tarde donde la plaza Mayor se volvió a convertir en el punto de reunión de todos los arandinos. El obispo compartió con todos sus paisanos la alegría que siente ocupando el cargo de pregonero de los festejos de su pueblo natal y confesó encontrarse muy a gusto cada vez que regresa a Aranda.
El pregón, como él mismo indicó, se divide en tres partes. La primera fue una exposición literaria donde ensalzó lo que es Aranda: «Una localidad que no es sólo pasado; es, sobre todo, presente y futuro», indicó el obispo con rotundidad. Las poesías de su abuelo Eugenio ocuparon la segunda parte de la lectura. Y la última parte estuvo destinada a lanzar un deseo referente a los propios festejos.
Raúl Berzosa puso punto y final a su discurso entonando con fuerza y con orgullo «¡Vivan la concordia, la alegría y la fraternidad! ¡Vivan la Ribera y sus gentes! ¡Viva la Virgen de las Viñas! ¡Vivan Aranda y sus vecinos! ¡Vivan las fiestas patronales 2008!»
(Con la colaboración del Diario de Burgos)

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