miércoles, 17 de septiembre de 2008

Para Enrique Pfeiffer el sudario y la sábana santa tienen mucha relación


El sacerdote alemán Enrique Pfeiffer no se obsesiona con las pruebas del Santo Sudario, pero «Si uno tiene fe lo acepta fácilmente, si no la tiene hará lo que sea para encontrar pruebas en contra», argumenta, y en ese sentido dice que «la posición que toma cada uno frente a esas reliquias es una prueba de fe». «Son como la Sagrada Escritura, que te confirma en tus creencias; como otro Evangelio, pero más preciso», sentencia.

«El Sudario de Oviedo es de gran importancia, porque hay posibilidades de relacionarlo con la Sábana Santa y el velo de Manoppello. Además, es la más sangrienta de estas reliquias y la sangre es del grupo AB+, que es muy raro y más frecuente entre los judíos, como la de la Sábana de Turín», opinaba ayer el sacerdote.

El nombre de Heinrich Pfeiffer, que ayer reencontró en Oviedo a algunos antiguos alumnos españoles, está estrechamente vinculado al velo de Manoppello, un lienzo finísimo en el que, según la tradición, está estampado el rostro de Jesucristo y al que le condujeron las indicaciones de una monja trapense. Pfeiffer, que sostiene que se trata del paño con el que la Verónica enjugó el rostro de Cristo de camino al Calvario, lo encontró en un monasterio de frailes capuchinos, en Manoppello, un pueblo a hora y media de Roma.

«Es la imagen de Cristo más impactante que se puede imaginar», asegura el profesor, y además, agrega, «hay una perfecta coincidencia entre el velo y la Sábana Santa, aunque a primera vista parecen totalmente diferentes, y también coincide con el Sudario de Oviedo».

(Con la colaboración de la NE)

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